
La tarde ennegreció,
prematuramente
cuando el sueño me aborto
a la terrible
realidad de no encontrarte.
en la misma volativilidad de siempre
Mi risa se convirtio en agoniap
mis oscuros ojos se congelaron en tu ausencia
la noche llego y el dolor con ella
solo quedo empecinadamente
el etereo deseo encontrarte en sueños
Añorando convertir en rutina
los segundos del encuentro lejano
y las notas musicales de un mundo carnal
esperando alimentarme cada ocaso de tus letras
cual gotas de sangre que alimentan mi ávida alma.
La noche avanzó,
enfermizamente,
Cundo la vigilia confirmó
la agonía de mi insomnio,
lo desahuciado de mi carne
y el embrión de mi decadencia.
-l-caliz-l-